Empezar el día con la caja en orden facilita todo lo que viene después. El primer paso es contar y anotar el fondo con el que se abre el negocio, es decir, el dinero disponible antes de la primera venta del día.
Al abrir
- Contar el efectivo disponible y anotarlo como fondo inicial.
- Revisar que la anotación quede fechada y legible.
- Guardar el comprobante o nota en el mismo lugar donde se llevará el registro del día.
Al cerrar
- Contar el efectivo disponible al final de la jornada.
- Sumar los ingresos y restar las salidas registradas durante el día.
- Comparar el resultado con el conteo físico para verificar que coincida.
Repetir esta rutina todos los días, aunque el negocio esté tranquilo, es lo que permite detectar a tiempo cualquier diferencia y mantener una visión clara de cómo se está administrando el comercio.